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Sue Carpenter hacía muy poco que se había separado. Su esposo, de apellido Rodríguez, era un argentino que vivía en Boston. Como consecuencia de aquella experiencia de dos años Sue se transformó en una admiradora de Argentina. Rodríguez, que le hablaba maravillas de ‘Congreso’ -el barrio donde vivió en Argentina-, la sedujo con historias sobre el paraíso errante argentino.

Susan –ella siempre prefirió Sue-, que era enfermera, y que durante el Mundial de 1994 se anotó como voluntaria en la organización de la World Cup 94, fue aquella rubia que guió, sin saber, a Maradona hasta la afilada guillotina de la FIFA. “A esta gorda la vacuno”, gritaba -exaltado y entre risas- Diego tras el 2-1 a Nigeria. Diego estaba imparable. Pero poco se imaginaba que a quién iban a ‘vacunar’ era a él. Sue sonreía, a su lado estaba el ídolo más grande del país que tanto admiraba. Sabía que iba a salir en todos los diarios por acompañarlo.

Minutos antes, en el sorteo de doping que se hizo en el entretiempo, Sue charló con el segundo médico argentino, Peidró, que participaba del sorteo. Allí le comentó de su admiración hacia el país, y Peidró le dijo que tenía la posibilidad de hacerse famosa en Argentina. En su mano, junto a la bolilla número “2” de Sergio Vázquez estaba la número “10”. “Andá a buscarlo vos”, le dijo a Sue.

Miles fueron las teorías conspirativas que creamos en Argentina durante aquellos días de oscuridad y tristeza. La aparición de la rubia enfermera en medio del campo de juego era una escena infaltable en casi todas. La foto de Maradona junto a ella estaba en todos los diarios. “Querían hacer más evidente lo sucedido”, asegurábamos. Pero en realidad, el ingreso de las enfermeras al campo de juego se realizó en todos los partidos de ese mundial. En Estados Unidos se vivía una guerra contra las drogas, y querían hacerlo lo más explicito posible. Llevar a la enfermeras voluntarias adentro del campo de juego era algo pensado.

Poder sancionar al mito más grande del deporte mas universal era una oportunidad que no se podía desaprovechar.

En el libro “El último Maradona. Cuando a Diego le cortaron las piernas”, de Ale Wall y Andres Burgo, desmenuzan el minuto a minuto de aquellos días entre que Diego salió caminando de la mano de Sue Carpenter hasta que la AFA, sugestionada por la FIFA, decidió retirar al jugador.

Sue había hecho una broma con Peidró, para ella se parecía más a un momento ‘cholulo’. Tal vez así hubiera sido si Diego no hubiera entregado tanta confianza a su dietólogo; o si Grondona hubiera jugado como presidente de AFA y no como vicepresidente de FIFA; o si, Ugalde, el otro médico del seleccionado, el principal, se hubiera inmolado como un Cabral de la posmodernidad. Pero no fue así, y Sue pasó a ser parte de la memoria de todos los argentinos desde aquel 25 de julio de 1994.

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La anterior es una de las tantas anotaciones que AhoraDeportes.com decidió publicar en época del Mundial 2014. Algunas hablan de fútbol, otras ni siquiera. A veces más de los jugadores, otras del juego. Son más anécdotas, y tal vez algo de información. Algunas merecen más extensión que la que les dediqué, pero es que, en medio de un viaje a Brasil a veces tuve que recurrir al recurso de redactar directamente en mi telefono.

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